La Iglesia es humana y divina, explica León XIV en la Audiencia General

04
Mar
2026

Durante la Audiencia General celebrada en la Plaza de San Pedro, el papa León XIV explicó que la Iglesia es una realidad “compleja”, no por confusión, sino por la unión armoniosa de su dimensión humana y divina, integradas en el amor de Cristo.

Retomando el capítulo primero de la Constitución dogmática Lumen gentium, el Santo Padre continuó el ciclo de catequesis sobre los documentos del Concilio Vaticano II, iniciado el pasado 7 de enero.

Una unidad sin confusión

El Pontífice aclaró que la “complejidad” de la Iglesia no significa desorden, sino una unión ordenada de dimensiones diversas en una misma realidad. Así, la Iglesia es al mismo tiempo comunidad visible de hombres y mujeres —con virtudes y fragilidades— y cuerpo místico de Cristo, fruto del plan de amor de Dios para la humanidad.

“La dimensión humana y la divina se integran armoniosamente, sin separación y sin confusión”, señaló, recordando que la Iglesia vive en la historia como pueblo peregrino, pero orientado hacia el cielo.

A la luz de Cristo

Para comprender esta naturaleza, León XIV remitió a la experiencia de los discípulos con Jesús: quien se encontraba con Él percibía su humanidad concreta, pero al mismo tiempo era conducido al encuentro con Dios. De igual modo, la Iglesia hace visible hoy al Dios invisible a través de signos humanos.

El Papa citó también a Benedicto XVI, quien afirmó que no existe oposición entre Evangelio e institución, pues las estructuras eclesiales están al servicio de la realización concreta del Evangelio en la historia.

Asimismo, evocó la exhortación apostólica Evangelii gaudium del papa Francisco, destacando la invitación a “quitarse las sandalias ante la tierra sagrada del otro”.

La caridad, corazón de la Iglesia

Finalmente, el Santo Padre subrayó que es la caridad la que hace visible la presencia del Resucitado en medio de las fragilidades humanas. Citando a Agustín de Hipona, recordó que solo el amor vence todo y da sentido a la vida eclesial.

De este modo, León XIV reiteró que no existe una Iglesia ideal separada de la historia, sino la única Iglesia de Cristo, encarnada en la realidad concreta, llamada a vivir la comunión y la caridad como signo auténtico de su identidad humana y divina.

04 de marzo de 2026
Fuente: Vatican News
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