En el marco del tiempo de Cuaresma, la comunidad cristiana de la Arquidiócesis de Calabozo se volcó a las calles para participar en el tradicional Viacrucis de la Ciudad. Esta manifestación pública de fe unió a las parroquias de los arciprestazgos Nuestra Señora de Coromoto y Nuestra Señora del Rosario, en un ejercicio de piedad que buscó la conversión y la meditación sobre el misterio de la Redención.
Además, la organización del evento estuvo a cargo de la Pastoral de Multitudes, logrando congregar al Pueblo de Dios en un espacio de evangelización activa. A través de la oración y la reflexión sobre el sacrificio de Jesucristo, se fomentó la unidad y la santidad comunitaria, ejes fundamentales de la acción pastoral en la región.
Un solo corazón y una sola alma
El Pbro. Jesús Noguera, director de la Pastoral de Multitudes, destacó que este encuentro es un testimonio vivo de la identidad eclesial. «Este momento de preparación espiritual refleja que somos una sola Iglesia, con un solo corazón y una sola alma», afirmó el sacerdote, subrayando la importancia de promover la fe comunitaria en los espacios públicos.
Palabras del Pastor Arquidiocesano
También, la peregrinación contó con la presencia de Mons. Manuel Felipe Díaz Sánchez, Arzobispo de Calabozo, quien acompañó a los fieles en el recorrido de las estaciones. Durante su intervención, el Prelado instó a los presentes a encontrar en la Pasión del Señor un ejemplo de paciencia y fortaleza para la vida cotidiana.
»En los momentos de dificultad, soledad, angustia o dolor, tenemos que recurrir a Jesús. Él nos entiende y nos acompaña, impulsándonos a seguir adelante porque ya padeció todo eso por nosotros», expresó Mons. Díaz Sánchez.
Presencia del Clero y participación fiel
El acto devocional contó además con la participación del Vicario de Pastoral, Pbro. Fran Gómez, y los arciprestes Pbro. Christian Ramos (Rosario) y Pbro. Matías Navarro (Coromoto), junto a otros miembros del clero arquidiocesano.
El Viacrucis de la Ciudad se consolidó como una sentida manifestación donde los fieles unieron sus intenciones personales a los padecimientos de Cristo, aguardando con esperanza el júbilo de la Resurrección.
23 de marzo de 2026
Fuente: Arquidiócesis de Calabozo
CEV Medios



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