En el marco del Día Internacional de la Mujer, la Conferencia Eclesial de la Amazonía (CEAMA) destacó el testimonio de Narcisa Pereira, integrante del Consejo de Mujeres del Vicariato Apostólico de Puerto Ayacucho. Su voz representa la resistencia y el servicio de la mujer indígena en la Amazonía venezolana.
Pereira define el rol de la mujer amazónica como una amalgama de liderazgo comunitario y protección de la «Casa Común». Para la dirigente, la identidad indígena está indisolublemente ligada a la preservación de la biodiversidad y la cultura ancestral frente a amenazas como el extractivismo y la minería.
Un pilar en la Evangelización y la Sinodalidad
Desde el corazón de la selva, Narcisa subraya que las mujeres son el motor de la fe en las comunidades más remotas. Actuando como catequistas, lectoras y animadoras, sostienen la vida eclesial en contextos de alta vulnerabilidad.
»Seguimos el camino que Dios nos ha puesto, avanzando contra viento y marea», afirma Pereira, quien aboga por una Iglesia con rostro amazónico y femenino, inspirada en la figura de María.
Hacia una participación efectiva y equitativa
El mensaje de Narcisa para la Iglesia universal es un llamado a la equidad y al reconocimiento. Solicita una participación real en la toma de decisiones, enfatizando que la inversión en el potencial de la mujer es clave para un futuro sostenible.
A pesar de los desafíos e invisibilizaciones que persisten, su compromiso permanece firme en la construcción de una Iglesia sinodal donde la presencia de la mujer sea valorada por su capacidad de escucha, empatía y servicio ministerial.
06 de marzo de 2026
Fuente: CEAMA
CEV Medios
Comentarios recientes