Al iniciar el Tiempo de Cuaresma, el padre Eric García, secretario general adjunto del Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (Celam), invitó a los fieles a vivir este período como un camino de conversión profunda y auténtica, centrado en la transformación del corazón y en la construcción de una verdadera fraternidad.
Durante su homilía, el sacerdote puertorriqueño enfatizó que la Cuaresma no se trata de gestos externos ni de apariencias, sino de austeridad y encuentro genuino con la misericordia de Dios. “La verdadera conversión comienza en el servicio, en pasar del protagonismo a ese servicio de verdad”, afirmó, recordando que la coherencia entre la fe y las acciones diarias genera la paz que nace de vivir en la piedad, no el reconocimiento público ni el halago superficial.
Un tiempo para reconciliar y purificar el corazón
El P. García explicó que el desierto cuaresmal es el escenario idóneo para reconciliar el mundo interior con el prójimo y fortalecer la escucha comunitaria. La Cuaresma, dijo, debe vivirse como un tiempo para purificar pensamientos y actitudes, usando el ayuno y la oración como herramientas para crecer en fraternidad y solidaridad.
“La meta es resucitar juntos”, señaló, recordando que sin conversión de corazón no hay sinodalidad, no hay paz ni autenticidad de vida pastoral. El sacerdote destacó que este proceso de cambio personal es fundamental para la vida de la Iglesia hoy, pues permite que los creyentes se comprometan con el prójimo de manera concreta y sincera.
El servicio como expresión de fe
El secretario adjunto del Celam subrayó que la transformación auténtica no se mide por el protagonismo ni la visibilidad, sino por el servicio desinteresado y constante hacia los demás. Este compromiso, explicó, se manifiesta en la coherencia entre la fe y la acción diaria, y permite que la comunidad cristiana se convierta en un verdadero testimonio del amor de Dios.
Ceniza: signo de fragilidad y esperanza
La imposición de la ceniza cerró el mensaje del P. García, recordando la fragilidad humana y la esperanza divina. Este gesto litúrgico invita a la familia del Celam y a toda América Latina a ser testigos de una escucha que renueve la esperanza del pueblo, promoviendo la fraternidad y el servicio auténtico durante la Cuaresma.
18 de febrero de 2026
Fuente: CELAM
CEV Medios
Comentarios recientes