En la audiencia general celebrada en la Plaza de San Pedro, el Papa León XIV continuó el ciclo sobre los documentos del Concilio Vaticano II, dedicando su catequesis a la Constitución «Lumen gentium», que define a la Iglesia como instrumento de Dios para la unidad y reconciliación de la humanidad.
El Pontífice explicó que la Iglesia es un sacramento de salvación, a través del cual el Padre nos hace partícipes de su vida gloriosa mediante el alimento de su cuerpo y su sangre. La acción reconciliadora de Cristo permite unir a las personas entre sí y con Dios, haciendo de la Iglesia un signo eficaz de unión y fraternidad, especialmente en un mundo fragmentado.
León XIV recordó que el Concilio utiliza el término «misterio» para describir a la Iglesia, no como algo oscuro, sino como la realidad revelada por Dios para manifestar su plan de salvación. Celebrar juntos la liturgia y vivir el Evangelio permite a los creyentes experimentar la acción unificadora de Cristo y ser parte de la comunidad eclesial, el cuerpo de Cristo resucitado.
El Papa concluyó subrayando que la Iglesia, como pueblo de Dios peregrino, está llamada a ser presencia santificadora y promotora de la unidad entre los pueblos, guiando a la humanidad hacia la reconciliación y la vida plena en Dios.
18 de febrero de 2026
Fuente: Vatican News
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