El papa León XIV, durante la audiencia general, celebrada en la Sala Pablo VI del Vaticano, en su catequesis hizo referencia a la Constitución conciliar Dei Verbum, y recordó que la Iglesia es el lugar propio donde la Palabra de Dios es acogida, custodiada y anunciada.
Ante más de siete mil fieles, el Santo Padre advirtió que la vida cotidiana está rodeada de “palabras vacías”. Consideró que están sin respuesta las preguntas más profundas del ser humano. En contraste, afirmó que la Palabra de Dios es la única siempre nueva.
El Pontífice recordó que, según el Concilio Vaticano II, la Iglesia se alimenta constantemente del “pan de vida”. Agregó que brota tanto de la mesa de la Palabra de Dios como del Cuerpo de Cristo.
En este sentido, manifestó que la reflexión eclesial sobre las Sagradas Escrituras es permanente y se realiza desde la fe de la Iglesia.
Citando la exhortación apostólica Verbum Domini del papa Benedicto XVI, León XIV señaló que la auténtica interpretación de la Sagrada Escritura solo puede realizarse dentro de la fe eclesial. A su juicio, es en la comunidad cristiana donde la Palabra revela plenamente su sentido y su fuerza: dar a conocer a Cristo y abrir al diálogo con Dios.
Asimismo, el Papa destacó que el fin último de la lectura y meditación de la Biblia es el encuentro personal con Jesucristo. »La Dei Verbum» presenta la Revelación como un diálogo en el que Dios habla a los hombres como a amigos, un diálogo que se hace vivo cuando la Escritura es leída con actitud de oración.
Finalmente, el Santo Padre afirmó que la Palabra de Dios, confiada a la Iglesia, es fundamento y alma de su vida y misión. Ella sostiene a la comunidad cristiana, orienta el ministerio de obispos, presbíteros, diáconos y catequistas, y anima a la Iglesia a salir en misión hacia todos los pueblos. Al concluir, invitó a abrir el corazón y la mente a Cristo, Palabra viva del Padre, siguiendo el ejemplo de María, Madre de la Iglesia.
11 de febrero de 2026
Fuente: Vatican News
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